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  Relato: El Fusilamiento.  
 

 

Miguel Zapta Rosas.

                                   
PRESENTACION
Aun cuando en nuestro pueblo se tiene como Santo Patrón al Apóstol y Evangelista San Juan cuya festividad celebramos el 27 de diciembre, reviste una mayor solemnidad la celebración del 4º viernes en honor a la imagen que llamamos “Padre Jesús de Zacapala”, pero hay otra fiesta en honor a nuestro Padre Jesús que tiene lugar el día 25 de diciembre, fecha en que la Iglesia conmemora el nacimiento de Cristo, siendo una paradoja sacar en procesión la imagen de Jesús con la cruz a cuestas. Todos notan la contradicción  pero nadie la cuestiona, no se preguntan porque se incrusto un acto penitencial en plena navidad, y solo acompañan en esa procesión a la imagen de Padre Jesús  por las calles del pueblo entonando cantos propios de un Vía Crucis, muchas veces encontrándose con otros grupos que con un “Niño Dios” entonan cantos navideños. Queriendo saber que tanto sabía nuestra gente sobre esta celebración la mayoría de las respuestas fueron:
-“Pues yo nada más acompaño pero la verdad ni sé porque hacen esta fiesta”.
 -“Pues es devoción de la familia Bravo, los hijos de don Amando”.
-“Era devoción de don Amando y ahora la hacen sus hijos”.
Los mejor informados dijeron:
-“Era devoción de don Macedonio Bravo, se la dejo a su hijo Amando y ahora la hacen sus nietos”.
Pero, ¿Cuál es el motivo? ¿Qué hecho o acontecimiento dio origen a esta celebración?
Es extraño que a un acto religioso a que asiste tanta gente, nadie o casi nadie  sepa contestar estas preguntas. Los sacerdotes celebrantes hasta cierto punto tienen razón, pues no son de este lugar y solo acceden a la petición que le hacen, si es una costumbre en el pueblo, pues celebran sin más preguntas. Pero nosotros los originarios de esta Parroquia si debemos estar informados, principalmente por que se trata de testimonios que ponen de manifiesto la voluntad divina entre nosotros, tal como aconteció en Palestina donde un Galileo pasaba haciendo el bien y en respuesta fue clavado en una cruz hace dos mil años. He aquí pues, la verdad que se esconde tras esta extraña celebración que tiene sus orígenes en dos acontecimientos, siendo igualmente sorprendente que ambos hechos tuvieran lugar un 25 de diciembre.

 

Zacapala Pué; Septiembre 2009.
Miguel Zapata Rosas.

 

EL FUSILAMIENTO

Nabor Bravo.- Don Nabor Bravo fue persona que gozaba de gran popularidad en el pueblo, además de tener una buena posición económica, por lo que fue elegido Presidente Municipal en 1907, y es que una persona pobre no podría ser Presidente Municipal, sin poder trabajar para sostener a su familia y atender  la presidencia.

El año 1907 fue muy crítico en todo el país. Una gran sequia dejó sin producción el campo; además había cundido el descontento en contra de don Porfirio Díaz, por la masacre de los obreros de Río Blanco, por todo esto Zacapala se vio asediada no solo por menesterosos, sino por grupos disidentes que buscaban protección en las montañas del sur y veían a Zacapala como el lugar en que podían encontrar

Provisiones, en este ambiente fue nuevamente elegido presidente municipal don Nabor Bravo, quien ya había sido Presidente en el año de 1902 y había llamado la atención la táctica de este señor para salir avante en la tan difícil situación que reinaba, no solo en el pueblo sino toda la región. En cierta ocasión, cuando supo que un grupo numeroso de maleantes se acercaban al pueblo, mandó él mismo matar un buey muy grande y puso unos hombres a la entrada del pueblo para que le dijeran al cabecilla que el Presidente era un amigo que veía con simpatía su causa y los esperaba con comida, estos rebeldes estuvieron aquí por tres días hasta que se acabaron el buey, el Jefe entonces prometió a don Nabor que no volverían a cometer ningún abuso en el pueblo, y haría esa recomendación a otras gavillas.

Desde entonces ya no hubo violaciones ni atropellos como antes, y la gente del pueblo veía con menos temor la llegada de los rebeldes.
En esta ocasión en que don Nabor Bravo ocupaba la presidencia por segunda ves, el Jefe Político de Tepexi don Manuel Castillo Gil, ya tenía referencias de su comportamiento con las gavillas rebeldes y no solo le llamó la atención, sino que informó de todo y más al C. Gobernador del Estado el General don Mucio P. Martínez quien de inmediato ordenó una investigación.
La partida militar llegó cuando empezaba la noche del 24 de diciembre, y no encontrando al presidente en su casa, fueron a esperarlo a la salida del Templo, pues era noche de Navidad, don Nabor aunque se sorprendió al verlos trató de aparentar calma y se puso a sus órdenes.

El Teniente le dijo:
-¡Necesito comida para 50 soldados y zacate para los caballos!
-Con gusto mi Teniente. Ahorita mismo.
Y dio órdenes a sus regidores, topiles y amigos que se movilizaron buscando tortillas y comida por las casas del pueblo; pero el Teniente ya desde ese momento mantuvo una constante plática con don Nabor aparentando cordialidad, pero sin dejar que se apartara de él. De hecho se trataba ya de un velado interrogatorio.
Don Nabor después de la cena dijo que los acompañaba a la presidencia para abrirles y tuvieran donde descansar, así lo había hecho en otras ocasiones, solo que esta ves él ya no regreso a su casa.

Muy de madrugada su esposa doña María de la Luz Fernández, muy preocupada decidió ir a buscarlo, la guardia no le permitió acercarse. Don Nabor ya estaba en la cárcel.
Por la mañana los regidores y otras personas del pueblo se presentaron en la presidencia para hablar a favor de don Nabor pero el Teniente saliendo al patio les gritó:
-Y ustedes ¿Qué quieren?, bien se que ustedes son cómplices del Presidente, ustedes también solapan aquí a gente enemiga del Supremo Gobierno. ¡Ustedes también merecen ser castigados! ¡Mejor lárguense!
Como a las diez de la mañana don Nabor fue sacado de la cárcel, para nuevamente ser sometido a un cebero interrogatorio, pues el Jefe Político lo acusaba de tener amistad con enemigos del Señor Gobernador Mucio Martínez

Y por lo mismo enemigos del Presidente de la República Don Porfirio Díaz.
Don Nabor se defendía diciendo:
-Usted comprenda mi Teniente que no tengo gente armada para hacerles frente y correrlos de aquí, ellos llegan y hacen cuanto se les da en gana.
-¡Pero usted debía avisar cuanto antes al Jefe Político de Tepexi y no lo hace! 
-Pero, si en cuanto puedo siempre mando un propio con el informe. Tengo las copias.
-si, pero ¡siempre lo hace cuando esos bandidos ya se fueron!
-Mi Teniente ustedes pueden ver que ellos cortan la línea del teléfono y tienen los caminos vigilados, nadie puede salir.
Pero don Nabor no fue escuchado y el Teniente resolvió que era un traidor y debía ser fusilado.
Dicen que había un amate viejo frente a la Presidencia. Los soldados formados en cuadro en la plaza, impedían que la gente se acercara, la noticia ya se había extendido por el pueblo. Todos estaban temerosos unos, otros indignados, pero todos expectantes de saber los resultados.
La gente no se apartaba de la plaza. Pudieron ver cuando don Nabor fue sacado de la cárcel y ser llevado a recargar en el tronco del amate, donde fue vendado con un pañuelo.
Don Nabor conocía su sentencia, sabía que iba a morir pero se aferraba a la vida y en su corazón no cesaba de implorar a Padre Jesús tuviera misericordia y le conservara la vida.
Fueron muchos lo presentes y pudieron ver al Teniente avanzar con sus soldados,     formar     el     pelotón      de

Fusilamiento frente al sentenciado y oírle gritar:
-¡Preparen armas!
-¡Apunten!....
Y cuando todos esperaban lo peor, lo inevitable el Teniente palideció, se puso morado,  se llevó la mano a la garganta y se fue inclinando hasta caer. Los soldados del pelotón lejos de disparar corrieron a auxiliarlo, tenía algo en la garganta que lo estaba asfixiando, cuando al fin se recupero y pudo hablar dijo:
-¡Pro…Pronto! ¡Arreglen todo y vámonos! ¡No se que diablos tienen aquí, mejor hay que largarse!
La gente no salía de su asombro y corrieron a rodear a don Nabor, que aun vendado arrodillado al tronco del viejo amate lloraba dando gracias a Padre Jesús por escuchar sus suplicas y conservarle el maravilloso don de la vida.
Cuando el Padre Guerrero volvía de celebrar la Navidad en otros pueblos y se entero del suceso, dijo que con gusto celebraría una misa de Acción de Gracias a Padre Jesús, así nació esta festividad, correspondiendo al Padre Jacinto Guerrero, celebrar la primera misa la noche del 25 diciembre d 1907.

 

“MILAGRO EN EL CUATETEZO”

Para entender mejor este acontecimiento, primero echemos un vistazo al ambiente y escenario en que tuvo lugar.
Era el mes de diciembre de 1919, la revolución aun no terminaba. Para calmar los ánimos el gobierno comenzó a repartir algunas haciendas. En el mes de abril había sido asesinado Emiliano Zapata, y aunque el mando ahora lo tenía el General Gildardo Magaña, una parte de la tropa no le tenía confianza, se dispersó y ahora en pequeños grupos recorrían las partes montañosas en espera de una amnistía que estaba lejos de llegar.
Desde hace dos años don Macedonio Bravo queriendo recuperar unas tierras que sabía habían sido de su padre, empezó a sembrar unas playas junto al río al pie del Comaltepec; primero sembró caña y los brotes ya sobresalían del surco. Cuando un día llegó para regarla encontró que la habían destruido y barbechado el terreno. El sabía que quien causaba esto era don Joaquín Palacios, quien ahora decía ser dueño del terreno. Pero este señor no era fácil de encontrar, vivía en Puebla y solo alguna vez bajaba a Tepexi por su amistad con el Jefe Político don Francisco Grajales. No se desanimo por esto, sino que sembró maíz y lo cuido con esmero. Cuando llegó el tiempo de la cosecha invitó unos peones, pero como eran pocos también era poco lo que  pizcaron ese día. Al día siguiente encontró que aprovechando la luna llena habían pizcado por la noche casi toda la siembra.

Don Macedonio fue hijo de Nabor Bravo y María de Luz Fernández, y de ellos aprendió que se debe ser amigo no solo de los que la gente califica como legales y buenos, sino también a los que son tenidos por malhechores y bandidos. Así desde años atrás, el cabecilla Barrales y sus lugartenientes llegaban a su casa, donde siempre eran agasajados, mientras su gente se cernía por el pueblo, esto servía para que la familia de don Macedonio no sufriera atropellos ni se les perdiera nada, es más este año en que don Macedonio esperaba buena cosecha, una de estas gavillas de rebeldes, montaron guardia en el cerro y en el río, le ayudaron a pizcar y acarrearon a su casa la cosecha. Esto enfureció mucho a don Joaquín Palacios.

Unos señores de Catarina donde tenía gente a su servicio, le avisaron que don Joaquín profería graves amenazas en su contra.
Gracias a la influencia que don Joaquín tenía con el Jefe político, los soldados comenzaron a buscarlo y ya no tenía paz. El 25 de diciembre después de la misa  a Padre Jesús, don Macedonio fue  a su terreno donde había sembrado caña, tenía que cambiar el agua que había dejado tendida la tarde anterior. Un ruido le llamó la atención, para él era un rumor conocido; son caballos que vienen por el río, pensó. Efectivamente, unos soldados a caballo entraban a su siembra, al querer atravesar por el centro, se atascaron en el terreno cenagoso y luchaban por retroceder, pero los que tomaron la orilla venían veloces hacia él. Don Macedonio sólo alcanzó a decir:       ¡Padre Jesús sálvame!  Arrojando la pala saltó el caño y hecho a correr en dirección al cerro, solo que aquí el cerro empezaba con chaparros ralos y pequeños,   que    no    ofrecían   ninguna protección.

 Se paró en seco al descubrir dos soldados que venían descendiendo por la falda del cerro. ¡Estaba rodeado! Los caballos de los soldados  que le perseguían saltaron el caño.
El rezaba como lo solemos hacer en momentos de angustia y desesperación. No había hacia donde ir ni para donde correr. Muy cerca de él estaba un cuatetezo con sus flores diminutas y blancas, se atajó como si el delgado arbusto con su escasa sombra pudiera protegerlo.
Unos caballos pasaron a su izquierda y otros a su derecha sin verlo. En la pequeña barranca se detuvieron y decían:
-¡Por aquí se vino!
-Sí, por aquí debe de estar.

Y gritaron a los del cerro:
-¡Ey ustedes!, ¿Por dónde se fue?, ¡Apoco se les peló!
-No mi Teniente, no lo vimos, por aquí no ha pasado.
-¡Ustedes busquen de ese lado! –Les gritó el Teniente.
Y siguieron buscando barranca arriba, como si lo fueran persiguiendo.
Desde entonces don Macedonio puso más interés y devoción a Padre Jesús y empezó a dar más solemnidad a su fiesta. La casa de don Macedonio Bravo en esta fecha se convertía en una gran mayordomía, música, cámaras, cohetes, donde acudían los devotos de Padre Jesús y amigos de don Macedonio; quien platicaba que sólo hubo una ves que no se celebró misa de Acción de Gracias el

25 de diciembre, y es que el padrecito acababa de llegar y doña Sabina Martínez su esposa, no pudo darse a entender el porque de una misa y procesión con la imagen de Padre Jesús en plena Navidad.
Don Macedonio que ya tenía todo preparado hizo un gran sentimiento y con los amigos y la música tomaron más de la cuenta. Al día siguiente a pesar de la horrible cruda explicó al padrecito sus razones y este ordenó que repicaran y hubo misa un 26 de diciembre.
Se dice que ya viejo, cuando sintió que iba a morir, llamó a sus hijos para hacerles jurar que nunca dejarían de  dar gracias a Padre Jesús de Zacapala  por  tantos favores que sin merecerlos a diario reparte entre nosotros.

Nos dice doña Ruperta Bravo:
“Yo le prometí a mi papá Macedonio, bueno yo le digo papá por que me crié con él, yo le prometí que nunca le dejaremos de hacer esta fiesta de Acción de Gracias y lo hemos cumplido y espero que después de mi, mis hijos lo sigan haciendo”.

EPILOGO:
Dos meses después del sorprendente milagro en el cuatetezo, don Macedonio fue detenido una madrugada en su casa y llevado preso a Tepexi, donde don Joaquín Palacios con escrituras acreditó su propiedad.
Don Macedonio platicaba que pudo reconocer una escritura anterior a nombre de su padre don Nabor bravo y deduce que una mujer que antes había tenido por esposa de nombre Mónica, originaria del Boquerón, al irse le robó la escritura y fue a empeñarla con don Joaquín, quien gracias a su amistad con el Jefe Político pudo hacer una escritura a su nombre.

Al poco tiempo llegó al pueblo un Delegado enviado por el Jefe Político para dar posesión legal de los terrenos a don Joaquín Palacios y don Fidencio Galeno, los esperó en su casa con barbacoa de chivo, solo que a la hora de la comida se presentó don Macedonio Bravo acompañado de su primo Camilo Bravo y los corrieron a tiros.
Don Aniceto García, hombre de gran influencia en el pueblo, aconsejo insistentemente a don Macedonio la conveniencia de comprar el terreno, pues sabía que lo iban a poner en venta.
Convencido por don Aniceto de que era la única forma de vivir en paz, invitó a su primo Teódulo Bravo como socio y entre los dos realizaron la compra, esto se llevó a cabo sin la comparecencia de los contratantes, todo fue por mediación de don Aniceto García Barragán.

 

 
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